Desde Murcia y Alicante te ayudamos a encontrar un nuevo camino.

Si existen momentos en la vida, en los que necesitamos explorar el exterior, para comprender mejor las condiciones en las que hemos vivido y cómo nos han cambiado con la llegada de un ataque en toda regla a nuestra línea de flotación, es el que vivimos, es ahora, ya.

Probablemente, para cambiar a mejor nuestra vida, primero, tenemos que dar lugar a la comprensión de las condiciones de vida de todos y de cómo se puede colaborar al progreso de la Humanidad.

Segundo, quizás sea muy conveniente fijarnos un objetivo concreto, donde nuestra ayuda pueda ser percibida no solo por las personas que la reciben, si no también por las personas que queramos colaborar en la consecución y alcance de este objetivo. 

Existen ONG que están ayudando en muchas partes del Mundo a mejorar las condiciones de muchos habitantes, necesitados de muchas cosas. Hacen una labor fantástica, quizás demasiado difusa porque sus objetivos suelen ser muy amplios, pero no se les puede hacer ni una sola consideración crítica a su labor.

Pero, a mí y a muchas personas más, nos gustan los proyectos de ayuda más cercanos, más concretos. Que los podamos revisar, que podamos ver si la escuela que hemos construido es el centro de la unión y de la educación de los niños de las aldeas cercanas, a la que queremos ayudar a mejorar día a día. Si les dan comida a los alumnos. Si las madres de esos alumnos son instruidas para procurarse alimentos por sí mismas. Si pueden aprender a cultivar y comerciar con sus productos. Si, por fin, conocen lo que son los huevos de las gallinas y cómo se crían y se cuidan. Si les llega agua corriente de una vez por todas y cómo tienen que cuidarla y tratarla. Aprender a conducir y tratar  el agua residual y que no pueda infectar a nadie. En definitiva, que aprendan a tener un proyecto común y a prepararse para la vida con su propio esfuerzo, sin depender de nadie y sin tener solo un futuro si es que pueden escapar a Europa. Su presente y su futuro para ellos y para sus hijos es su propia tierra, su país, su lengua, sus costumbres, pero unidos al mundo actual.

Ese Proyecto se llama RAFIKI-ÁFRICA. Tiene pocos años de vida, pero unos resultados extraordinarios en dos zonas muy concretas de Uganda. Los colaboradores los podemos ver día a día. Sabemos quiénes son las personas a las que ayudamos. Vemos cómo crecen los niños año a año, y cómo les va cambiando la cara según crecen. Sabemos siempre cómo funciona nuestra ayuda y la reconocemos específicamente como propia. Vemos que los Voluntarios que se apuntan a ir allá a impartir clases, a encontrar agua, a construir pozos, canalizaciones, depósitos, alcantarillados, a enseñar la siembra y recogida de alimentos, no cobran absolutamente nada. Es más, se pagan sus viajes con su propio dinero. Es una ONG sin gastos de ningún tipo. Está compuesta por personas con mucha experiencia en la gestión, apartados ya del día a día de las empresas y de sus vicisitudes, que en lugar de estar de vacaciones indefinidas, se han volcado en un tema tan concreto de ayudar a estas dos zonas de Uganda. Además, están los jóvenes, los que están llenos de esperanza y de ilusiones, que las entregan a cambio de recibir la sonrisa y el agradecimiento de aquellas gentes. Realizan un buen “master” de la vida y para la vida.

Y luego están algunas empresas, todavía pocas, necesitamos muchas más, que proporcionan ayuda económica y material. El Proyecto RAFIKI es como una bola que rueda cada día más y más, pero que necesita nuestra ayuda. Cada uno, como pueda. Unos con trabajo, otros con aportaciones económicas, y los que puedan con su presencia personal sobre el terreno. Nunca se arrepentirán.

A los que se decidan a ayudar, les doy la dirección de la web de RAFIKI, para que puedan conocerla mejor. Yo me brindo a contárselo personalmente también. Les recuerdo que una ayuda de 150 €, les supone una desgravación de 112,50 €, por lo que solo les costaría 37,5 €.Tan poca cantidad, que si quieren, pueden seguir ayudando a otras Organizaciones a las que ya ayuden o deseen hacerlo. www.rafiki-africa.org

Y a las empresas les digo, que en su acción de Responsabilidad Social, necesitan encontrar a RAFIKI, porque entre otras cosas, insisto, los gastos los pagamos entre todos, no paga a nadie, absolutamente nada, ni los viajes, ni sus gastos. Esta característica hace empatizar enormemente a las empresas, que hacen donaciones, con RAFIKI.

El éxito: encontrar objetivos personales muy concretos cuando se trata de ayudar. El retorno de tu acción es más íntimo, más directo, te hace mucho más feliz.

Autor es José Luis Hervás en la opinióndemurcia.es

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