Verónica Ferraro: «Al cerrar el colegio suben los embarazos y bodas prematuras»

Verónica Ferraro lleva un año en Uganda. Cuando estalló la pandemia se quedó «atrapada» al cerrarse las fronteras. Poco después tuvo la oportunidad de volver, pero decidió quedarse «porque sentía que aún tenia una misión que cumplir aquí», asegura.

En Kenziga, villa a unas cuatro horas de Kampala, capital del país, Ferraro dirige y gestiona los proyectos de la ONG alicantina Rafiki.

P ¿Cómo es su trabajo allí?

 Mis actividades son muy variadas. Me encargo de la gestión financiera, de los proyectos educativos y de salud (taller de costura, escuela primaria), del proyecto agrícola, así como de las construcciones y proyectos de agua. Cumplo un rol de conexión entre Rafiki y su contraparte aquí en Uganda y de representación ante autoridades. Dirijo un equipo de 5 personas con un total de 30 personas a nuestro cargo.

P ¿Cómo es la vida en Kenziga?

Muy tranquila y sencilla, pero muy difícil. La mayoría de la gente trabaja en el campo y se levanta muy temprano, alrededor de las 5, para comenzar el día. Las familias que no tienen campo propio deben trabajar para otros por un jornal que en muchas ocasiones no les alcanza para pagar el colegio de sus hijos. Muchos niños de nuestra escuela deben caminar una hora y media o dos horas para llegar al colegio. Además, deben trabajar en sus casas, en el campo, recolectan comida, leña, cuidan del ganado, recogen agua de las balsas. Para ello deben también recorren largas distancias con el peso y la carga respectiva.

P ¿Qué incidencia tiene la pandemia en Uganda central?

Afortunadamente el coronavirus no está teniendo una alta incidencia; de lo contrario tendría consecuencias terribles considerando la cantidad de enfermedades que padece la gente. Desde malaria, sífilis, tuberculosis, HIV, tifus, etc., y la escasa y pobre asistencia médica. Pero el coronavirus ha afectado muy negativamente a la economía del lugar por el cierre de comercios y la reducción de la movilidad. Otra de las consecuencias son los niños y la inasistencia al colegio, ya que muchos no han tenido la posibilidad de continuar estudiando por su cuenta desde sus casas. Si bien nosotros hemos distribuido material de estudio, no todos nuestros alumnos han podido acceder a ello. Otra consecuencia del cierre de los colegios es el aumento de los embarazos y los matrimonios a edades muy tempranas de las niñas adolescentes en edad de procreación.

P ¿Cómo le diría a la gente que siga siendo solidaria con estos países cuando aquí lo están pasando mal?

 Les diría que con poco se hace mucho. Obviamente depende de la situación particular de cada uno, pero sí es posible continuar aportando en la medida de las posibilidades de cada uno porque aquí hay mucha falta de recursos y con los proyectos que estamos llevando a cabo estamos estimulando la economía, mejorando la educación y la salud, en resumen mejorando la calidad de vida de estas personas. Y no hay mayor satisfacción que ayudar a los demás.

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